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lunes, 25 de abril de 2011

Leyendas del Fútbol V: Ryan Giggs



Un 29 de noviembre de 1973, en Cardiff, llegaba al mundo la que iba a ser una de las mayores leyendas del fútbol británico y del Manchester United: Ryan Joseph Willson Giggs. El entonces pequeño jugador galés llegó a jugar en la Escuela de Excelencia del Manchester City en la que estuvo del 1985 al 1987, año en el que fichó por el Manchester United: el 29 de noviembre de 1987, día en que Giggs cumplía 14 años, Sir Alex Ferguson se plantó en su casa y le planteó la posibilidad de jugar con los pequeños del United, ofreciéndole la oportunidad de debutar profesionalmente al cabo de tres años.

Y no mintió Ferguson, pues el 29 de noviembre de 1990 Giggs se convertía en jugador profesional. El debut oficial de Ryan Giggs vistiendo la elástica de los red devils se produjo un 2 de marzo de 1991 en Old Trafford, ante el Everton. En su primer partido como titular, el 4 de mayo de 1991, el extremo zurdo marcaba su primer gol con el United contra el eterno rival de la ciudad, el Manchester City. Giggs fue combinando su presencia en el primer equipo con su presencia en las categorías inferiores del United, siendo el primero de los llamados "Fergie's Fledglings", un grupo de jugadores jóvenes del Manchester United que progresaron hasta el primer equipo de la mano de Sir Alex Ferguson, entre los que se incluían David Beckham, Gary Neville, Paul Scholes o el mismo Ryan. Jugadores de alta escuela.

Parecerá mentira, pero exactamente el 2 de marzo de 2011 se cumplieron 20 años del debut del habilidoso extremo zurdo Ryan Giggs como jugador del Manchester United. Veinte años en los que Giggs ha disputado 864 encuentros -la friolera de 43 partidos por temporada- anotando 158 goles. Y si los registros de Giggs parecen inalcanzables, qué decir de su brillante palmarés: 11 Premier Leagues, 4 FA Cups, 4 Carling Cups, 8 FA Community Shield, 2 Champions League, 1 Supercopa de Europa, 1 Copa Intercontinental y 1 Mundial de Clubes. Especial mención para "The Treble" logrado la temporada 1998-1999 tras la conquista de la Premier League, la FA Cup y la Champions League, en la Final más dramática que se le recuerda a este deporte en la que el United remontaba, en los 3 minutos de tiempo añadido, un 0-1 en contra al Bayern de Munich para imponerse por 2-1. Internacionalmente Giggs debutó con la selección de Gales el 1991 jugando un total de 64 partidos con su selección y retirándose el 30 de mayo de 2007.

Destacó en sus inicios por ser un jugador sumamente habilidoso con el balón, con un guante en su zurda. Poseía una velocidad y rapidez endiabladas y de ello se servía para ser un constante puñal por la banda izquierda, jugando en la posición de extremo zurdo. Además de ser rápido era ágil y técnico, y lograba llegar a la meta rival con cierta asiduidad. Era capaz de regatear hacia afuera buscando el centro o hacia dentro para buscar el disparo, y se ofrecía como alternativa ofensiva en una banda zurda que siempre dominó en sus años de mayor plenitud física. Aún así, la más destacada de las virtudes de Ryan siempre ha estado en su cabeza: es un jugador muy inteligente. Y es que no hay otra forma de explicar su prolongada carrera profesional en un club de la élite europea como el Manchester United, en el que el nivel de exigencia es extremadamente alto. De hecho, ha sido esa inteligencia la que ha llevado a Giggs a mejorar año tras año y a adaptarse a sus condiciones físicas: cuando perdió velocidad, rapidez y agilidad y las exigencias de la banda no le permitieron rendir al máximo, se adaptó a la nueva situación ganando en visión del juego y en la capacidad para mover el cuero a su antojo, pudiendo jugar como centrocampista de banda o como mediapunta, posiciones que ocupa hoy día en el equipo de Ferguson. Y es que Giggs sigue deleitándonos con su exquisito fútbol en cada partido demostrando por qué nunca nadie pudo disputarle, al capitán, el "11" que lleva en la espalda.

Ryan Joseph Willson Giggs nunca fue la estrella de su equipo. Éric Cantona, David Beckham y Cristiano Ronaldo, los "7" del United, siempre fueron los líderes visibles de un equipo en el que llevar el "7" siempre ha sido sinónimo de referente. La grandeza de Ryan Giggs, eterno "11", reside precisamente en ese hecho: nunca llevó el "7", pero el equipo siempre le miraba a él cuando los partidos se complicaban y había que remontar eliminatorias. Giggs fue, es y sigue siendo el líder en la sombra de un equipo en el que su influencia es fundamental y su presencia tranquilizadora. El líder en la sombra de un equipo al que él nunca abandonará. Uno de esos jugadores de club -de los que hay pocos- que nacen con estrella, y que a pesar de no haber tenido nunca la opción de luchar por distinciones individuales como el Balón de Oro, siempre ha sido visto por el mundo del fútbol como la verdadera alma de uno de los mejores equipos europeos de las últimas décadasHe was the boy who played like a man and now he is the man who plays like a boy.

Ryan Joseph Willson Giggs, corazón y alma del United, leyenda viva del fútbol.




Gerard Caelles, Balón Raso.


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lunes, 21 de marzo de 2011

Leyendas del Fútbol IV: Thierry Henry


Thierry Daniel Henry nació el 17 de Agosto de 1977 en Les Ulis, Essonne, Francia. El pequeño futbolista francés pasó por distintos clubes de formación futbolística como el CO Les Ulis, el US Palaiseau o el Viry-Chatillon, firmando el año 1990 por el AS Monaco, tras ser descubierto por Arnold Catalano, ojeador del club, sin necesidad de pasar ninguna prueba pero con la condición que terminara su formación en la academia Clairefontaine. El mánager del Monaco por aquél entonces era Arsène Wenger, que le hizo debutar en el 1994 como extremo.

La ascensión de Thierry Henry en el Mónaco de Wenger concluyó con la conquista del título de la Ligue I la temporada 1996-1997 habiendo sido nombrado Jugador Francés Joven del Año (1996). En el Mónaco, equipo con el que marcó 20 goles en 105 partidos en Liga, se le abrieron las puertas de la internacionalidad con la selección de Francia. Y con su selección, el 1998, y a la prematura edad de 20 años, logró el Mundial de Fútbol que se disputó en su país siendo el máximo goleador de su equipo. Sus buenas actuaciones y su calidad no pasaron desapercibidas por los grandes europeos y fichó por la Juventus el 1999 previo pago de 10,5 millones de libras. En la Serie A italiana nunca triunfó, y el mismo año fue traspasado al Arsenal FC, reencontrándose con Arsène Wenger, por 11 millones de libras.

Sus primeros meses en el Arsenal fueron un calvario para el joven jugador francés. Se pasó 8 partidos sin marcar un solo gol y él mismo dijo que necesitó "redescubrir el instinto de marcar, esa reacción automática cuando estás frente al gol" y que "literalmente tuve que volver atrás en la escuela para ser reeducado sobre el arte de disparar". Generó muchas dudas entre los gunners la llegada del fenómeno francés, pero su mentor Arsène Wenger nunca dudó de su capacidad. Bien que hizo, porque terminó su primera temporada, la 1999-2000, anotando 26 goles con el equipo. Ese mismo año Thierry disputó la Eurocopa 00' con la selección de Francia, que venció en la Final a Italia por 2-1. Henry volvió a ser el máximo goleador de su equipo con 3 goles y amplió su palmarés internacional con otro título de prestigio.

Habiendo logrado un Mundial y una Eurocopa con apenas 22 años, la meteórica carrera de Henry, que aún no había conseguido ningún título importante con el Arsenal, siguió su curso llevándole a la consecución de 2 Premier League (2001-2002 y 2003-2004), 2 Community Shield (2001-2002 y 2003-2004) y 3 FA Cup (2002, 2003 y 2005). El año 2003 se hacía con otro título internacional pero menor, la Copa Confederaciones de la FIFA -que ganó Francia gracias a un gol de oro de Henry en la Final- marcada por la muerte de Marc-Vivien Foé, jugador camerunés. Mención especial merece el título de la Premier League de la temporada 2003-2004 que el Arsenal consiguió logrando la friolera de 90 puntos (11 de ventaja sobre el segundo, el Chelsea) y sin perder un solo encuentro, de la mano de un Henry estelar (máximo goleador con 30 goles) que lideró a los llamados "The Invincibles" al título.

Pero a pesar de tantos títulos y tan prestigiosos, a Thierry Henry le faltaba alcanzar la gloria con la consecución del título más importante que un jugador puede lograr a nivel de clubes: la Champions League. Tuvo su oportunidad la noche del 17 de mayo de 2006, en París y frente al FC Barcelona, pero su equipo pereció por 2-1. Desde aquél preciso instante supo que no volvería a disfrutar de otra oportunidad como la que acababa de perder con el Arsenal, y después de 8 temporadas en el Arsenal, fue fichado por el FC Barcelona por 24 millones de €. Henry quería cumplir el sueño de tener La Orejuda entre sus manos.

Llegó al FC Barcelona la temporada 2007-2008 bajo la condición de estrella, y en su primera temporada se estrelló, como todo el equipo. En las temporada 2008-2009 y 2009-2010 y tras el cambio de Pep Guardiola sustituyendo a Frank Rikjaard, se vio la mejor versión de Thierry Henry que anotó un total de 29 goles jugando como extremo (posición de la que Wenger le había alejado sabedor de sus posibilidades como delantero centro) debido a la presencia de Samuel Eto'o por el eje. Sumó a su extenso palmarés 2 Ligas Españolas (con exhibición del francés en el partido en el Santiago Bernabéu, marcando 2 goles para un resultado de 2-6), 1 Copa del Rey, 1 Supercopa de España, 1 Supercopa de Europa y la tan ansiada Champions League, lograda tras vencer al Manchester United en la Final por 2-0. El "14" francés había cumplido su sueño.

Nunca ganó un Balón de Oro. Conquistó un Balón de Plata el 2003 y un Balón de Bronce el 2006. Una 2ª posición en el FIFA World Player (2003) y otra 2ª posición en el FIFA World Player (2004). Pero tampoco necesitó ganarlo nunca para que el mundo del fútbol le rindiera pleitesía. Thierry Henry quedará en la historia de este deporte como el máximo goleador de la selección francesa (habiendo superado a Michel Platini) y el máximo goleador en la historia del Arsenal FC, con 226 goles; casi nada. Individualmente el jugador francés siempre destiló muchísima clase. Para definir a Henry con una sola palabra sería necesario que un mismo concepto aunara elegancia, técnica, rapidez, exquisitez, velocidad, agilidad, desborde y categoría. Mucha categoría. Y una diestra con un interior de ensueño protagonista de balones enroscados imposibles que rozaban las porterías en sus escuadras inmiscuyéndose en sus redes sin que absolutamente ningún portero pudiera darles caza. Henry siempre fue sinónimo de nº1. Eso fue Thierry Henry, un grande.

Merci monsieur "14" Henry.




Gerard Caelles, Balón Raso.


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domingo, 6 de marzo de 2011

Leyendas del Fútbol III: Oliver Kahn.


Oliver Rolf Kahn, nacido el 15 de junio de 1969 en Karlsruhe, Alemania. Kahn fue inscrito el 1975 en las categorías inferiores del Karlsruher, dando sus primeros pasos profesionalmente el año 1987 en el Karlsruher SC, el equipo de su ciudad natal en el que debutará 3 años más tarde, el 1990. El mayor éxito de Kahn con el Karlsruher SC fue alcanzar las semifinales de la Copa de la UEFA en la temporada 1993-1994. Permanecerá en sus filas hasta el año 1994, momento en el que el Bayern de Munich pagó 2'5 millones € (muchísimo dinero por un portero en aquellos tiempos) por sus servicios.

Los inicios de Oliver Kahn en el Bayern de Munich no iban a ser nada fáciles. De hecho, la temporada 1994-1995, la posterior a la de su contratación, sufrió un revés importante en su trayectoria profesional: una lesión de ligamentos cruzados le apartaba del fútbol durante medio año. Pero nada iba a impedir que la trayectoria de Kahn estuviese plagada de éxitos deportivos. Sin ir más lejos, lograba su primera Bundesliga la temporada 1996-1997. Luego llegarían otras 7 Bundesligas, 6 Copas de Alemania, 6 Copas de la Liga como títulos nacionales, y 1 Copa de la UEFA, 1 Liga de Campeones y 1 Copa Intercontinental como títulos internacionales, amén de la Eurocopa del 96'.

Sin embargo, todo palmarés lleno de éxitos siempre tiene en contraposición momentos ácidos y amargos, difíciles de dirigir. Y seguro que "King Kahn" sigue recordando en sus sueños aquella fatídica noche de un 26 de mayo de 1999, en la que el Manchester United y su equipo, el Bayern de Munich, iban a disputar la Finalísima de la Champions League en el Camp Nou. No hay para menos: en una de las noches de fútbol más dramáticas que se le recuerdan a este deporte, el Manchester United le remontaba un 0-1 al Bayern de Munich en los 3 minutos de añadido para llevarse el partido y la Final de la Champions League por 2-1. Y era Kahn el portero que defendía, por aquel entonces, la portería de los alemanes.


Se dice de este magnífico portero alemán que era orgulloso, arrogante y excéntrico, muy excéntrico; un ego difícil de combatir en un vestuario, un tipo difícil. Y probablemente así sea. Pero lo que nadie podrá poner nunca jamás en duda es que Oliver Kahn fue, durante la década de los 90s y los inicios del nuevo milenio, el mejor portero del planeta. De todas sus virtudes, cabía destacar el respeto que imponía a sus rivales, su presencia e influencia sobre el terreno de juego -no en vano le apodaban "King Kahn" o "El Titán". Era físicamente muy poderoso y también muy contundente, a la vez que ágil, hábil y rápido. Tenía muchísimo control sobre su propia área, lo que se traducía en salidas oportunas y contundentes: nadie se atrevía a disputarle los balones aéreos, propiedad de Kahn. En los uno contra uno el delantero jamás encontraba espacio, siempre muy bien achicado por el alemán, y en los disparos a media y larga distancia se lucía con sus palomitas a mano cambiada. Merece destacar, además, su habilidad para parar penalties que, entre otros, le dio al Bayern la tan ansiada Liga de Campeones del 2001 ante un Valencia que se encontró 3 veces con Kahn en la tanda de penalties.

Y a pesar de ser este el deporte de los goles en el que los que más destacan son los delanteros y en el que el protagonismo de los porteros suele ser mínimo en la consecución de títulos individuales, el mundo del fútbol le hizo un sitio al Titán. Y es que Oliver Kahn bien merece un capítulo aparte como caso excepcional: además de las múltiples distinciones individuales como mejor portero europeo (1999, 2000, 2001 y 2002) y como mejor portero del mundo por la IFFHS (1999, 2001 y 2002), fue Balón de Bronce por la revista France Football en dos ocasiones (2001 y 2002), recibió el Premio Yashin al mejor guardameta del Mundial de Corea y Japón 02' y fue nombrado Balón de Oro del Mundial de Corea y Japón 02', Mundial que perdió Alemania frente a Brasil por 2-1, siendo paradójicamente determinante el error de Kahn en uno de los goles y recibiendo un total de solo 3 tantos en contra en todo el Mundial.

Oliver Kahn era distinto a cualquier otro portero y a cualquier otro jugador; quizás era su peculiaridad lo que le hacía tan asombrosamente especial. Kahn reencarnó la figura del portero decisivo que ganaba campeonatos, y él supo hacerse un hueco en un fútbol poco atractivo para los guardametas. Y es que verle parar era una auténtica gozada, una exquisitez futbolística, un magnífico regalo para los ojos de aquellos que supieran apreciar su inmensa categoría, nunca exenta de espectacularidad.

King Kahn, eternamente omnipresente.


Gerard Caelles, Balón Raso.


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Leyendas del Fútbol II: Pavel Nedved


Pavel Nedved nació el 30 de agosto de 1972 en Cheb, Checoslovaquia, en el seno de una familia humilde, hijo de un granjero y de una ama de casa. Empezó a tocar balón y a jugar al fútbol a los 5 años, siendo inscrito en las filas del TJ Skalna donde aprendió los fundamentos básicos de este deporte. Después de 8 años, fichó por el RH Cheb en un período movido en el que pasó por tres clubes distintos hasta llegar al Dukla Praga con 18 años. Debutó en la temporada 1991-1992, jugando 19 partidos y marcando 3 goles.

Solo un año les duró aquél fenómeno del fútbol al Dukla Praga, lo que tardó el AC Sparta Praga en darse cuenta de la enorme calidad de Pavel. Estuvo en el AC Sparta Praga durante 4 temporadas, de la 1992-93 a la 1995-96, período durante el cual empezó a copar profesionalmente su palmarés: 3 Ligas (1 Liga de la Primera Divisón de Checoslovaquia, ya extinta, y 2 Gambrinus Liga) y 1 Copa de la República Checa. Fue este período en las filas del AC Sparta Praga el que le abrió las puertas de la selección nacional, con la que debutó el 5 de junio de 1994 ante Irlanda. Dos años después, el 1996, era convocado para la Eurocopa de 1996 en la que la República Checa lograba el subcampeonato tras perder en la Final contra Alemania por 2-1. Su buen papel en la Eurocopa le abrió las puertas del Calcio italiano.

Ese mismo año, el 1996, fichó por la Lazio. Debutó con el equipo el 7 de septiembre de 1996, y su periplo con los romanos se alargó hasta la temporada 2000-2001. En cinco temporadas, Pavel jugó un total de 207 partidos marcando 51 goles (1 gol cada 4 partidos), cifras muy destacables para un centrocampista. En las filas de la Lazio logró ampliar su palmarés sumando 2 Copas de Italia, 2 Supercopas de Italia y la tan deseada Serie A, lograda la temporada 1999-2000 (temporada del doblete de los biancocelesti). Además, ganó a nivel internacional 1 Recopa de Europa y 1 Supercopa de Europa.

Sin embargo, la historia de la melena rubia no iba a terminar en la Lazio. La Juventus de Turín pagó 42 millones de € para hacerse con los servicios de la "Furia Checa", continuando Pavel su travesía futbolística por el Calcio en un equipo que acababa de vender a Zinedine Zidane, jugador al que él debía hacer olvidar. Con el checo en sus filas, la Juventus se alzó con 2 Series A y 2 Supercopas de Italia, amén de los títulos en las temporadas 2004-2005 y 2005-2006 que les fueron retirados por el escándalo del Moggigate. La Juventus descendió de categoría a la Serie B, y con ella la Furia Checa, que se quedaba en el equipo para devolverlo a la élite del fútbol internacional, hecho que sucedería la temporada 2006-2007.

La temporada más destacable de Nedved con la Juventus fue la 2002-2003, en la que remontándole la eliminatoria de las Semifinales al Real Madrid de Zidane, los bianconeri se plantaban en la Final de la Champions League que perderían ante el AC Milan en los penalties (3-2), partido que Pavel no pudo disputar por acumulación de tarjetas amarillas. Amén de su éxito con la Juventus de Turín, Nedved logró volver a triunfar con la selección de la República Checa en la Eurocopa de 2004, llevando a su equipo a las Semifinales en las que fueron derrotados por Grecia.

A título individual, Pavel Nedved fue un centrocampista todoterreno físicamente muy fuerte, un pulmón sobre el terreno de juego. El motor de cualquier equipo. A esta excepcional capacidad física se le unía una capacidad técnica exquisita con el balón en los pies y un disparo desde la media-larga distancia aterrador. Fue, probablemente, el primero de los tantos medios todocampistas contemporáneos, capaz de jugar tanto asumiendo la función del creador del juego, como la del centrocampista zurdo o diestro, como la del centrocampista defensivo, como la del mediapunta más ofensivo. Destruía, creaba y definía. Recuperaba, pasaba en corto, en profundidad, asistía y marcaba. Jugaba y hacía jugar, ejerciendo la función de líder nato sobre un terreno de juego que él controlaba a su antojo.

Y fue el 2003 el año en el que se le reconoció toda su capacidad futbolística, su clase, su condición de estrella eterna de este deporte, imponiéndose en la 48ª edición del Balón de Oro entregado por la revista France Football. El colofón al palmarés colectivo e individual de un jugador que nunca quiso ser más que nadie y que antepuso su corazón bianconero a las ofertas de otros equipos europeos cuando la Juventus descendió de categoría. Un jugador cuyo único objetivo fue el de divertirse jugando al deporte en el que se inició a la edad de 5 años, y que por el camino se encontró con el máximo reconocimiento de todo el mundo futbolístico, que terminó rendido a los pies de su rubia y estelar melena.

La Furia Checa, eterna estrella.




Gerard Caelles, Balón Raso.


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Leyendas del Fútbol I: Paolo Maldini.


Nacido un 26 de junio de 1968 en Milán, hijo de Cesare Maldini. A pesar de que su padre era por aquel entonces una leyenda rossonera, Paolo era un fan acérrimo de la Juventus de Turín, equipo de su héroe de infancia Roberto Bettega. La influencia de su padre, sin embargo, iba a ser determinante; unos años después, cuando su calidad futbolística empezó a destilar talento, se le planteó la posibilidad de escoger entre una de las dos mejores escuelas de fútbol de Milán: la nerazzurri o la rossoneri. Escogiendo los rossoneri empezó forjando la leyenda de "Il Capitano".

El día de su debut tenía apenas 16 años. Era un 21 de enero de 1985, y entraba al terreno de juego en sustitución de un Sergio Battistini, lesionado, que nunca iba a imaginar que iba a dar paso a la que iba a ser una de las mayores leyendas del fútbol internacional. Era el primer partido de los 648 partidos oficiales que iba a disputar en la Serie A italiana, el primero de los 902 partidos oficiales que iba a disputar defendiendo la elástica rossonera. El primero de tantos que le permitieron lograr la friolera de 7 Scudettos, 5 Ligas de Campeones, 1 Copa de Italia, 5 Supercopas del Calcio, 5 Supercopas de Europa, 2 Copas Intercontinentales y 1 Mundial de Clubes.

Paolo pasó 24 años de su vida en el club de sus amores. 24 años que le permitieron lograr 26 títulos con el AC Milan, pero en los que nunca tuvo su mejor suerte para llevar a su selección nacional, Italia, a la consecución de algún título europeo o internacional. De hecho, quizás es este el único vacío que podemos encontrar en su tan laureado palmarés. Con la selección nacional fue internacional en 126 ocasiones, debutando el 31 de marzo de 1988 ante Yugoslavia y retirándose el 18 de junio de 2002, ante Corea del Sur. En este período destacó por llevar a su selección a las Semifinales del Mundial 90'; la Final del Mundial 94', que perdió ante Brasil en los penalties, y a la Final de la Eurocopa 00', en la que Italia pereció ante Francia por 2-1.

Maldini se define en cinco palabras: talento, técnica, inteligencia, elegancia y equilibrio. Era un defensa completísimo, excepcional. Tan rápido como sereno, tan contundente como limpio, tan agresivo como templado. Jugó fundamentalmente como lateral zurdo y fue reubicado como central a medida que fue perdiendo velocidad, aunque ganando en experiencia. Su capacidad para ejercer su función fue mucho más allá de la de un defensor cualquiera: en toda su trayectoria profesional sólo fue expulsado en cuatro ocasiones; una de ellas por roja directa y las otras tres por doble amarilla. Ocupando su posición de lateral zurdo, Paolo Maldini formó parte de la que fue una de las mejores defensas que se han visto en la historia de este deporte junto a Franco Baresi, Alessandro Costacurta y Mauro Tassoti en el AC Milan de los 80s y los 90s.

Pero la grandeza de una leyenda como Paolo Maldini no reside solamente en sus éxitos futbolísticos, en todos los títulos cosechados a nivel colectivo, en todos los reconocimientos recibidos a nivel individual. Vencer no es suficiente para ganarse el reconocimiento de todo el mundo del fútbol. Emanó los valores del trabajo, la lucha, el esfuerzo, el respeto, la dignidad, la honestidad y la educación. Un futbolista de corazón incondicional que debe su amor al club que se lo dio todo. Maldini fue, ante todo, persona; es, ante todo, leyenda, y será, ante todo, un mito.

Il Capitano, eternamente rossoneri.




Gerard Caelles, Balón Raso.


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