Las tuvo. Y claras. Vaya si las tuvo el Villarreal que pudo irse al descanso con algo más que un 0-1. Pero no fue así, y se desinflaron en una segunda parte en la que el Oporto bailó al submarino amarillo y le endosó 5 goles en 45 minutos. Ni más ni menos que una manita en unas Semifinales de la Europa League entre dos equipos que se enfrentaban en lo que muchos consideraban la final anticipada.
El partido empezó frenético, eléctrico. Fútbol preciso y precioso, fútbol del que gusta. Arriba y abajo, los jugadores de ambos equipos iban y venían en un frenesí de espectáculo futbolístico que el espectador agradecía. El rifi-rafe del inicio por la disputa del balón se decantó pronto en favor de un Villarreal espléndido comandado por el excelso Borja Valero. Juego de tiralíneas que expresaba la perfección en un cóctel de juego horizontal y juego vertical. Era el Oporto el que corría detrás del balón, el que se sentía frágil con la línea defensiva adelantada (detalle del que ambos equipos nos hicieron disfrutar al apostar por el fútbol estético) que el Villarreal aprovechaba a la perfección: Nilmar, Rossi, Cani y Borja. Muchísimas ocasiones, pocas concreciones. Lograba materializar Cani el 0-1 al filo del descanso. Pero había habido demasiado perdón en sus botas.
El Oporto se lo creyó. Ante su afición y ante toda Europa no podían seguir corriendo detrás del balón cuando su juego es la posesión. Salieron como dragones hambrientos, con ganas de vencer sobre el terreno de juego. En la primera acción ofensiva de la segunda parte, penalty cometido por Diego López. Gol. El primero -de Falcao-, 1-1. En el marcador las cosas seguían bien para el Villarreal, pero algo no funcionaba: el Oporto se había crecido. Corrían como nunca, presionaban como nadie, mordían convencidos. Y poco a poco se fueron comiendo a su rival, moral y físicamente. Guarín subía el 2-1 al marcador en el 61'. Falcao el 3-1 en el 67'. El 4-1 en el 75'. Y el 5-1 en el 90'. En un abrir y cerrar de ojos, el dragón azul había engullido al submarino amarillo. Porque Europa castiga a quien perdona. Un perdón que puede valer una Final.
Gerard Caelles, Balón Raso.
Si os gusta el blog, os animo a que os unáis a la página de Facebook: http://www.facebook.com/pages/Blog-Bal%C3%B3n-Raso/103481106405760